conjunciones

Y el cielo se tiñó de rojo y de a poco se fue haciendo de día. Y yo sin dormir, contemplando el paisaje de siempre, la ventana del baaño del vecino del frente. Extrañando mi terruño sagrado, mi emsubida querida, el colchón de dos plazas y la inefable vista que me hacía la risa por todos los lados. Y las voces seguían jodiendo. Vivi vivi vivi vivi y ya nadie me decía viví. Y extrañaba a benja y a marcos, a gian y a marcel, a moishe y a victor, incluso a daniel, y a isabella. Y un tono zitarrocesco se apoderaba de mi discurso interior. Hubiera sido mejor pegar una avioneta y rajar para casa en vez de abusar de las conjunciones. Maldita letra Y que se apoderó de mi vida y otra vez terminé en un psiquiátrico. En cana. Por haber saltado de un auto dónde dos desconocidos no me dirigían la palabra y me transportaban sepa dios a dónde. En un país de atentados terroristas 24 hs 7 días 52 semanas.... 62 años... la puta que los parió. Me viven puteando porque no tengo miedo. Tuve miedo, por eso salté. Qué parte no se entiende? Lo de que la tierra es mía, esa tierra del capital, eso era una ironía. La de la emsubida sí, es toda mía y no la pienso compartir con nadie. Porque si ellos no comparten, porqué habría yo de compartir o repartir lo único que tengo? El único lugar en el mundo que es todo mío y de nadie más.... las pelotas. Nos quedamos divididos por el atlántico y lo que somos. No sé de dónde voy a sacar tanta guita para ir y venir ahora que la cagué en el laburo, pero ya le voy a encontrar la vuelta. Esto de los blogs no funciona, porque no los lee nadie. A menos que empezara a escribir algo más tipo ficción periodística o algo. Pero ahora lo que necesito es expresarme. Porque tengo un nudo en el coxis. Por lo de mi patio trasero que sigue al descubierto.
Y tá

Comentarios