mis dos patios
Entonces me dí cuenta que me habían cortado todo el viaje. Pero no lo quise asumir. Me estaban esposando. El milico me clavaba las yemas de los dedos con saña, casi lo escribo con z. Maldad. Me tenía esposada, me seguía clavando los dedos y yo seguía arrastrando un hilo narrativo coherente sólo conmigo misma, no pretendan entender por ahora, que desembocaría en la paz mundial de una vez y para siempre. Porqué no? Semejante disparate no podría suceder, Hay temas muy delicados, entreverándose de manera que podrían herir muchas suceptibilidades. Qué hice? Ni me preocupa, lo tengo bastante claro. Hice una puesta en escena en vivo y traté al resto del universo como si fueran actores. No sé quién estaría dirigiendo porque no recuerdo haber recibido indicaciones ni haber gritado acción. Bueno hubiera sido haber gritado “corten” antes de haber cagado a pedos en colores a aquel señor que me miraba atónito. La verdad que me cagué de risa, y no se me escapó. Hay que ver como detengo esta cos...