mis dos patios

Entonces me dí cuenta que me habían cortado todo el viaje. Pero no lo quise asumir. Me estaban esposando.
El milico me clavaba las yemas de los dedos con saña, casi lo escribo con z. Maldad. Me tenía esposada, me seguía clavando los dedos y yo seguía arrastrando un hilo narrativo coherente sólo conmigo misma, no pretendan entender por ahora, que desembocaría en la paz mundial de una vez y para siempre. Porqué no?
Semejante disparate no podría suceder, Hay temas muy delicados, entreverándose de manera que podrían herir muchas suceptibilidades. Qué hice? Ni me preocupa, lo tengo bastante claro. Hice una puesta en escena en vivo y traté al resto del universo como si fueran actores. No sé quién estaría dirigiendo porque no recuerdo haber recibido indicaciones ni haber gritado acción. Bueno hubiera sido haber gritado “corten” antes de haber cagado a pedos en colores a aquel señor que me miraba atónito. La verdad que me cagué de risa, y no se me escapó. Hay que ver como detengo esta cosa porque me asusta un poquito la idea que una peliculita espontánea de estas termine conmigo muerta o algún disparate de esos. y encima sin filmar. Pero paz para siempre y un lugar dónde ubicar mis patios estaba muy bien. Patios con flores, que se transformen en frutos que nos den de comer. Un sueño, un divague, un disparate, una cosa que no podría suceder nunca porque la comida se compra en el almacén.
La tierra no tiene nada que ver con la vida. La naturaleza no tiene nada que ver con nuestras necesidades, que resultan absolutamente satisfechas en cualquier centro comercial, siempre y cuando cuentes con una buena tarjetetita.
No me malinterprentes. Hay cosas que sí.
Por ejemplo las aceitunas en la calle. Pero es mentira. No se comen así, hay que saber prepararlas. Qué misterio para la era de la información. Cuántas horas perdidas en investigar para que te queden como la de la lata. Y si te quedan mejor, que problema. No existe bueno o malo. Existe confío desconfío. Son raras. No las entiendo. Por ahí están mal. O tienen cilantro.
Sí, ya sé. Me fui al carajo. Después les explico a qué iba. Ahora ni sé.

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